martes, 3 de octubre de 2017

Ivanna Parte I

Mi lucha empezó hace más de 6 años si mal no recuerdo. Cuando me casé mi prioridad no era tener hijos, pero luego hace unos cinco años poco más o poco menos, me vinieron las ganas enormes de tener un hermoso bebé, fruto del amor, a mi lado... Cuando lo intenté naturalmente no concebía al bebé y luego empezaron las idas y vueltas al doctor, para que dieran con una enfermedad temible y causante número uno de infertilidad y esa enfermedad yo la sufría... No quiero hacer una novela hindú en este blog pero realmente la pasé mal, perdón la pasamos mal porque conmigo estuvo mi compañero de vida, que lo ví varias veces queriendo tirar la toalla, pero creo por mi terquedad, se mantuvo conmigo durante todo el tortuoso camino de los tratamientos de fertilidad... Fueron tres años de operaciones, inyecciones diarias, pastillas, ecografías, cambios hormonales, depresión, peleas, fracasos, llantos, esperanzas rotas, insomnios, etc. Y la lista de contras (más que pros) es larga pero ese camino es el real, el que elegimos las que queremos cambiar el diagnóstico lapidario escrito en un papel...y saben: ¡Lo cambie!..
Si, el año pasado hice mi tratamiento final, según yo era el último, Dios puso un ángel en mi camino para insistirme y darme un rayo de esperanza, y seguí su consejo y de la mano con un capo de capos, lo demás es historia... Después de 38 semanas de un embarazo bien llevado (con sus pequeñas molestias normales), el 29 de agosto nació mi pequeña bodoquita...a quién estoy conociendo y que me está conociendo ella a mí, pero que puedo decir hace nacer en mi los sentimientos más intensos y puros que jamás pensé sentir por alguien... Conclusión, en esta vida debes luchar por lo que quieres y no dejarte amilanar por los fracasos o piedras y piedritas que se presentan en el camino, y también reconocer las señales con las que Dios te ayuda a lograr tus más anhelados sueños...

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