Muchas veces tiendo a aconsejar "Piensa mal y acertarás" y las personas que me escuchan me dicen que soy demasiado desconfiada o descreida de la gente, pero no lo soy...todo lo contrario...creo que hasta la acción más deplorable, tiene una razón de ser y quien lo hace, algo de bondad tiene en lo más recóndito de su alma. Creo en dar oportunidades, creo en la gente...
Lamentablemente mi frase, repercute en quien la escucha y tarde o temprano, el tiempo se encarga de darme la razón...es suficiente una actitud, una mirada, un gesto, para darme cuenta de las intenciones y aunque hasta la fecha no equivoco un juicio determinado (espero que llegue pronto el momento que la verdad me restregue mi error), hasta hoy siempre atino...ojo no es prejuicio, es intuición o como se llame este acto...
Acabo de escuchar el cuento de siempre, la "amiga" a quien carcome la envidia al ver que otra persona es elegida, alabada y comparada; practicar la infame costumbre de hacerla quedar mal ante otros. Y nuevamente se repite en mis oídos, mi propia voz diciendo: "te lo dije", pero los oídos son sordos ante lo que no se quiere oir, y los ojos son ciegos, cuando se tiene esperanza...
Me gustaría ceder este ¿don? a otra persona, porque he perdido el desencanto, he perdido el factor sorpresa, ya que sé lo que va a ocurrir después....O tal véz no lo he perdido y estas líneas estan escritas con desencanto y decepción, pero aún no me doy cuenta, porque sigo anteponiendo el te lo dije, como escudo, para no confiar plenamente en las personas...
Tengo un provervio árabe sobre el tema y que muy bien acomoda a mi pequeña amiga, que está herida, porque se entregó y le fue mal en el intento: Castiga a los que tienen envidia haciéndoles el bien"...
lunes, 18 de enero de 2010
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